Préstamos personas, créditos rápidos y alternavias de crédito

Alternativas para no pagar un préstamo con otro


En momentos como los actuales, donde la situación laboral es muy inestable y la economía no atraviesa su mejor momento muchas son las familias que se encuentran con dificultades para afrontar el pago de créditos personales o préstamos. Seguramente muchos han pensado en solicitar un nuevo préstamo para cancelar otro, lo cual puede parecer descabellado pero que en algunos casos puede funcionar.

Lo principal es realizar un estudio a profundidad de la situación económica que se atraviesa para analizar la capacidad de endeudamiento que aún se conserva. Con esta información podremos concluir si un segundo préstamo es viable o no.

Es fundamental incluir en este estudio todos los ingresos que se obtienen, los egresos fijos mensuales y gastos que puedan surgir,  sobretodo calcular el nivel de seguridad laboral que se tiene. Con este listado tendremos la situación más clara, también para reflexionar sobre los gastos innecesarios y recortarlos.

Si la decisión de pedir otro préstamo está tomada, es importante tener en cuenta varios factores los más importantes son los intereses, las comisiones y los impuestos que se deben pagar. Recordemos que todos los préstamos suelen venir acompañados de comisiones de estudio, apertura e incluso cancelación anticipada.

Si se tienen cuotas impagadas acumuladas, es importante conseguir información exacta de cuánto hay que pagar de comisión por el retraso en los pagos y sumarlo a la cantidad a cancelar.

Uno de los problemas surge al intentar decidirnos sobre a qué banco o caja de ahorro solicitar el nuevo préstamo. Es difícil en una situación de crisis económica de endeudamiento, volver a obtener la confianza de una entidad crediticia y mucho menos para pagar una deuda. Lo mejor sin duda es acudir a una entidad de confianza, ya que esto facilitará la negociación de comisiones y hará más fácil la concesión.

Una alternativa son los avales, aunque también son una desventaja ya que hay que poner por garantía a fiadores que respondan por la deuda que estamos a punto de contraer y eso puede traer muchas complicaciones.

Lo que sí queda claro es que en estos casos es un error reunificar las deudas; los expertos lo desaconsejan porque las empresas intermediarias terminan por hacer la deuda mucho más cara, aunque las cuotas mensuales se reduzcan.

Los créditos rápidos y fáciles son también una mala alternativa, por obtener poco dinero exigen demasiados requisitos y cobran elevados intereses que pueden rondar el 20%.

Una vez presentado este panorama, es necesario saber que la concesión de un préstamo conveniente no es fácil, sobretodo por las circunstancias actuales del cliente. La mejor opción son los préstamos personales, en los que no es obligatorio justificar el fin del dinero aunque confesar que es para pagar otro préstamo puede ser muy negativo.

Lo cierto es que el cliente tiene la obligación de dar a conocer al banco su situación económica actual, y sobretodo no ocultar información, porque la Central de Información de Riesgos del Banco de España guarda registro del historial crediticio lo mismo que el ASNEF o el RAI.

La mejor alternativa es renegociar la deuda, y para lograrlo con éxito es muy aconsejable tener una buena relación con el empleado de la sucursal que lleva tu caso.

Otra solución es pedir un préstamo a un familiar o amigo, aunque claro depende de la confianza que se tenga. Lo mejor es acordar el pago por escrito y evitar los contratos verbales, que al final de la operación pueden complicar todo.

Empeñar algún bien de lujo puede ser otra alternativa, en este caso lo mejor es acudir a los Montes de Piedad y no a los sitios clandestinos. El Monte de Piedad te dará un 75% ó 85% del valor de tasación del producto y hasta un año para devolver el dinero.


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